Greetings From Sister Marlita/ Saludos de Sister Marlita

June 18, 2019

Today’s gospel says that after everyone had been fed, 12 baskets of food remained. It is interesting to see that the leftovers are at the end; and it is never said that the crowds would be fed leftovers from the people who accompanied Jesus. In other words, generosity does not rely on having a lot to give. It is not so generous to give when you have excess. You can give from scarcity, and amazingly even miraculously, the effect is always overabundance. To give from what is left over has little merit or value. I think we have all had the experience that, by sharing, it seems as if food, talents, and time shared is multiplied in blessing and strength. When we give from our own shortage, our joy is multiplied and it seems that it is given back to us in strength, courage, and renewed energy.

 

Christ does not wait to have bread to give; he does not wait for leftover food; he simply gives what is there and gives himself. This is what we celebrate today: the Eucharist. It is the feast of the Body and Blood of Christ, Corpus Christi.

 

The bread, which is the Body of Christ, is broken and given to all, in any place and time. The abundance of life for us is the result of the generosity of the total surrender of Jesus. And this is our call, too. Limitations we might have do not limit us. What we begin with is sufficient; generosity will multiply it. It can begin with compassion, company, a smile, words of encouragement, listening to others, etc. This bread always multiplies in life. Let’s look for ways to share our time with others this summer.

 

Sister Marlita Henseler

 

 

El evangelio de hoy dice que después de que todos hubieron sido alimentados, quedaron 12 canastas de alimentos. Es interesante ver que las sobras están al final; y nunca se dice que las multitudes se alimentarían de las personas que acompañaban a Jesús. En otras palabras, la generosidad no se basa en tener mucho que dar. No es tan generoso dar cuando tienes exceso. Se puede dar de la escasez y, sorprendentemente incluso milagrosamente, el efecto siempre es sobreabundancia. Dar de lo que queda tiene poco mérito o valor. Creo que todos hemos tenido la experiencia de que, al compartir, parece que la comida, los talentos y el tiempo compartido se multiplican en bendición y fortaleza. Cuando damos de nuestra propia escasez, nuestra alegría se multiplica y parece que se nos devuelve en fuerza, valor y energía renovada.

 

Cristo no espera a tener pan para regalar; no espera comida sobrante; Él simplemente da lo que está allí y se da a sí mismo. Esto es lo que celebramos hoy: la Eucaristía. Es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, Corpus Christi.

 

El pan, que es el Cuerpo de Cristo, se rompe y se da a todos, en cualquier lugar y tiempo. La abundancia de vida para nosotros es el resultado de la generosidad de la entrega total de Jesús. Y esta es también nuestra llamada. Limitaciones que podríamos tener no nos limitan. Lo que comenzamos es suficiente; La generosidad lo multiplicará. Puede comenzar con compasión, compañía, una sonrisa, palabras de aliento, escuchar a los demás, etc. Este pan siempre se multiplica en la vida. Veamos este verano en busca de maneras de compartir nuestro tiempo con otros.

 

Hermana Marlita Henseler

 

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