Greetings From Sister Marlita/ Saludos de Sister Marlita

September 25, 2019

Do you remember as a child, being told that God can see all and that everything has consequences? I do. This forced us to be attentive to our actions and to our relationship with others. And that was not bad.

 

The parable in today’s gospel is one that reminded me about that early learned lesson. A poor man, Lazarus, asked for food at the door of a rich man but was not given any notice at all. In fact, he was ignored outright and probably also ridiculed. But when Lazarus died, he went straight to heaven but the rich man to a place of torment. From the netherworld he pleaded for Lazarus to cool him off, but Abraham was not sympathetic saying that he had his chance in this life to do good but did not take it. So, there were consequences.

 

I don’t think many of us are in these extreme circumstances; but, in the contrast between Lazarus and the rich man, we understand that we cannot live a life in which we look only towards our own interests and concerns. Lazarus is the poor that we might see on the street corners; but it is also anyone close who is in need of love and attention. Frequently, it is not about giving money but about offering time, companionship, a word of encouragement and understanding.

 

To live as a Christian means to open our eyes to see beyond ourselves; it is to be concerned with others to the point of giving our life, like Jesus. Maybe we are not asked to that extent, but being willing to reach out to the needy counts. Let us always be generous with ourtime and concern.

 

Sister Marlita Henseler

 

 

¿Recuerdan de niños cuando se les dijo que Dios puede ver todo y que todo tiene consecuencias? Sí. Esto nos obligó a estar atentos a nuestras acciones y a nuestra relación con los demás. Y eso no estuvo mal.

 

La parábola del Evangelio de hoy es una que me recordó esa lección aprendida tempranamente. Un hombre pobre, Lázaro, pidió comida en la puerta de un hombre rico, pero no se le dio ningún aviso en absoluto. De hecho, fue ignorado directamente, y probablemente también ridiculizado. Pero cuando Lázaro murió, fue directo al cielo, pero el hombre rico a un lugar de tormento. Desde el mundo escalón suplicó que Lázaro lo enfriara, pero Abraham no era comprensivo, diciendo que tenía su oportunidad en esta vida de hacer el bien, pero no lo tomó. Entonces, hubo consecuencias.

 

No creo que muchos de nosotros estemos en estas circunstancias extremas; pero, en el contraste entre Lázaro y el hombre rico, entendemos que no podemos vivir una vida en la que sólo miramos hacia nuestros propios intereses e inquietudes. Lázaro es el pobre que podríamos ver en las esquinas de la calle; pero también es alguien cercano que necesita amor y atención. Con frecuencia, no se trata de dar dinero, sino de ofrecer tiempo, compañerismo, una palabra de aliento y comprensión.

 

Vivir como critiano significa abrir los ojos para ver más allá de nosotros mismos; es estar preocupados por los demás hasta el punto de dar nuestra vida, como Jesús. Tal vez no se nos pida hasta ese punto, pero estar dispuestos a llegar a los recuentos necesitados. Seamos siempre generosos con nuestrotiempo y preocupación.

 

Hermana Marlita Henseler

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