Greetings from Sister Marlita / Saludos de Sister Marlita

July 14, 2020

The COVID-19 pandemic has shown us how something so small that it is
invisible to the eye can grow rapidly into a destructive force that consumes all
our a#en!on and resources, as individuals, communities, nations, and as a
world. Would we ever have dreamed this to be true? I rather doubt it.

 

So in today’s Gospel we again hear a few more of Jesus’s parables about
seemingly small items, …a buried treasure, a pearl, a catch of fish. But he uses
them to remind us that we need not look for stupendous events in life to be
about the kingdom of God. It is o+en in the small things that draw us closer to
the presence of God within us. Let’s examine the first two.

 

In the first, the person stumbles onto the treasure; while in the second, the
merchant had been looking for it. This is the way in which salvation comes to
individuals. Some have been searching for the truth before they find it in Jesus
Christ. Others have just been living their lives without much thought to eternal
things when they, from the human point of view, stumble into Christ and find
the answer to the ques!on that they had not even been asking – what is life all
about? It happens to us, too.

 

God uses a variety of circumstances to bring the treasure of the kingdom of
God – eternal life in Jesus Christ – to an individual, but there is only one way by
which that we can partake of what is being offered. Once we see value, we put
all our efforts to possess it. Let’s examine our own attitudes to God’s kingdom.
Do we make !me to search a bit within? Are we open to God’s graces? The
free choice is ours to make.

 

Sister Marlita Henseler

 

 

 

La pandemia de COVID-19 nos ha mostrado cómo algo tan pequeño que es invisible a la vista puede conver!rse rápidamente en una fuerza destruc!va que consume toda nuestra atención y recursos, como individuos, comunidades, naciones y como mundo. ¿Hubiéramos soñado que esto fuera cierto? Más bien lo dudo.

 

Así que en el Evangelio de hoy volvemos a escuchar algunas parábolas más de Jesús sobre ar>culos aparentemente pequeños, ... un tesoro enterrado, una perla, una pesca. Pero los usa para recordarnos que no necesitamos buscar eventos estupendos en la vida para ser sobre el reino de Dios. A menudo es en las pequeñas cosas que nos acercan a la presencia de Dios dentro de nosotros. Examinemos los dos primeros.

 

En el primero, la persona tropieza con el tesoro; mientras que en el segundo, el comerciante lo había estado buscando. Esta es la forma en que la salvación llega a los individuos. Algunos han estado buscando la verdad antes de encontrarla en Jesucristo. Otros simplemente han estado viviendo sus vidas sin pensar demasiado en las cosas eternas cuando, desde el punto de vista humano, tropiezan con Cristo y encuentran la respuesta a la pregunta que ni siquiera habían estado haciendo: ¿de qué se trata la vida? A nosotros también nos pasa.

 

Dios usa una variedad de circunstancias para traer el tesoro del reino de Dios, la vida eterna en Jesucristo, a un individuo, pero solo hay una manera por la cual podemos par!cipar de lo que se ofrece. Una vez que vemos el valor, ponemos todos nuestros esfuerzos para poseerlo. Examinemos nuestras propias ac!tudes hacia el reino de Dios. ¿Hacemos !empo para buscar un poco dentro? ¿Estamos abiertos a las gracias de Dios? La libre elección es nuestra.

 

Hermana Marlita Henseler

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