Greetings From Sr. Marlita/ Salads desde Sr. Marlita

Do you ever think about life after death? What will it be like? Will the things you did in this life follow you into eternity? What are the souls of your departed loved ones experiencing right now?

Far from being morbid, reflecting on what will happen to our souls at the moment of our death is not only fascinating, it also does us much good. When we contemplate the life that awaits us, it will help us to increase our faith, our hope, our love for God, and our desire to be with Him forever. It is a means by which we can learn more about our Savior and marvel at the greatness of how He has redeemed our fallen world.

All of this is encapsulated in the Church's teaching on The Four Last Things. Every human soul will experience the same thing at the end of their earthly life: the soul will be separated from the body and immediately face the justice of God. After we give Him an account of our lives, the soul will receive one of two destinies: either blissful union with God forever or painful separation from Him forever.

The Church calls this The Four Last Things: Death, Judgment, Heaven, and Hell. Many people have mistaken ideas about life after death, and believing what is false can put our souls in danger. In fact, there is no other subject that is more important to learn the truth about.

Let us reflect this Lenten season on this reality and ask God to enlighten us more about our journey from life into death, to assure us that we make good choices along the way, and when we don’t, to ask for forgiveness with deep faith.

Sister Marlita Henseler

¿Alguna vez has pensado en la vida después de la muerte? ¿Cómo será? ¿Las cosas que hiciste en esta vida te seguirán hasta la eternidad? ¿Qué están experimentando las almas de tus seres queridos difuntos ahora mismo?

Lejos de ser morboso, reflexionar sobre lo que sucederá con nuestras almas en el momento de nuestra muerte no sólo es fascinante, sino que también nos hace mucho bien. Cuando contemplamos la vida que nos espera, nos ayudará a aumentar nuestra fe, nuestra esperanza, nuestro amor por Dios y nuestro deseo de estar con él para siempre. Es un medio por el cual podemos aprender más acerca de nuestro Salvador y maravillarnos ante la grandeza de cómo él ha redimido nuestro mundo caído.

Todo esto se encapsula en la enseñanza de la iglesia sobre las cuatro últimas cosas. Toda alma humana experimentará lo mismo al final de su vida terrenal: el alma se separará del cuerpo y se enfrentará inmediatamente a la justicia de Dios. Después de darle un relato de nuestras vidas, el alma recibirá uno de dos destinos: una Unión dichosa con Dios para siempre, o una dolorosa separación de él para siempre.

La iglesia llama a esto las cuatro últimas cosas: la muerte, el juicio, el cielo y el infierno. Muchas personas tienen ideas equivocadas sobre la vida después de la muerte, y creer lo que es falso puede poner nuestras almas en peligro. De hecho, no hay otro tema que sea más importante para aprender la verdad sobre esto.

Reflexionemos en esta época cuaresmal sobre esta realidad y pidamos a Dios que nos ilumine más acerca sobre nuestro viaje de la vida a la muerte, para asegurarnos de que tomemos buenas decisiones en el camino, y cuando no lo hagamos, para pedir perdón con profunda fe.

Hermana Marlita Henseler

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