Greetings From Sister Marlita/Saludos de Sister Marlita

December 4, 2019

Most of us are eager to have the roots of our identity and family well secured. Isn’t that why Ancestry and 23 and Me are popular in recent years to help determine our connections? But the reality is that sometimes we feel uprooted, pulled away from our land and our home. A tree can be a good symbol for the desire we have to have roots.

 

The readings today present the image of a tree both as hope and as challenge. John says the tree must have good fruit, or else it will be cut down and thrown into the fire. That image makes us think of hell; it is a logical consequence of leading a life away from what is good. Hell can be described as the state of the decision to be apart from God; and that is a personal choice.

 

But we might also realize that what we are being told is not so much that those who have done evil will be condemned, but those who have not given good fruit. Let’s face it; the responsibility is before us. Our lives are opportunities to produce fruits of goodness. What might they be, you ask? The small daily actions that plant goodness: kindness, generosity, affection, care for the things we do, and quiet work without expecting a reward. All these give fruits of life to others, because we as Christians don’t live for ourselves but for others. The real question is: How many lives have we touched with our way of being and behavior? That is being with God and rooted.

 

Sister Marlita Henseler

 

 

La mayoría de nosotros estamos ansiosos por saber cuales son nuestras raíces, nuestra identidad y familia bien aseguradas. ¿Que no es que las paginas en internet de "Ancestry, 23 y Me" son populares en los úl!mos años para ayudar a buscar nuestro arbol genealogico o nuestras raices? Pero la realidad es que a veces nos sen!mos desarraigados, alejados de nuestra !erra y de nuestro hogar. Un árbol puede ser un buen símbolo para el deseo que tenemos de tener raíces.

 

Las lecturas de hoy presentan la imagen de un árbol tanto como esperanza como como desafío. Juan dice que el árbol debe tener buenos frutos, o de lo contrario será talado y arrojado al fuego. Esa imagen nos hace pensar en el infierno; es una consecuencia lógica de llevar una vida alejada de lo que es bueno. El infierno puede ser descrito como el estado de la decisión de estar separado de Dios; y esa es una elección personal.

 

Pero también podríamos darnos cuenta de que lo que se nos está disuadiendo no es tanto que los que han hecho el mal serán condenados, sino aquellos que no han dado buenos frutos. Seamos sinceros; la responsabilidad está ante nosotros. Nuestras vidas son oportunidades para producir frutos de bondad. ¿Qué podrían ser? Las pequeñas acciones diarias que siembran bondad: bondad, generosidad, afecto, cuidado de las cosas que hacemos y trabajo tranquilo sin esperar una recompensa. Todos estos dan frutos de vida a los demás, porque nosotros como cristianos no vivimos para nosotros mismos, sino para los demás. La verdadera pregunta es: ¿Cuántas vidas hemos tocado con nuestra forma de ser y comportamiento? Eso es estar con Dios y arraigado.

 

Hermana Marlita Henseler

 

 

 

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