Greetings from Sister Marlita / Saludos de Sister Marlita

It takes just a moment to appreciate the beauty of the countryside around us this summer, to take note of all the varied shades of green as the crops begin to thrive. So the parable of the SEED this Sunday has its evidence before our very eyes. Do take !me to see it as you drive along.

The SEED that Jesus speaks of is the reign of God. When the message of LOVE went forth, it was received in a variety of ways. Some people had hard hearts and it was choked out. Some received it well, but soon lost enthusiasm. Others took it in, but the world around them covered up the truths. S!ll others, allowed the seed to sprout and send down good roots, so that the fruit of the seed could grow and thrive.

We see that being a reality today, just as it was in Jesus’s !me. We do not all accept the message in the same way. But there is one important difference. Today WE are the sowers, just as Jesus was 2000 years ago. WE have the responsibility as Chris!ans to sow God’s seeds of love and concern for others. When we do so honestly, then the fruits can be seen in our lives. Those fruits are peace, pa!ence, kindness, goodness, humility, etc. (Gal.5:22-23)

May we be faithful sowers of God’s love and grace with our families and friends, so that when our lives are complete, the fruits will be evident, and our harvest will be rich!

Sister Marlita Henseler

Se necesita solo un momento para apreciar la belleza del campo que nos rodea este verano, para tomar nota de todos los variados tonos de verde a medida que los cul!vos comienzan a prosperar. Entonces, la parábola de la SEMILLA de este domingo !ene su evidencia ante nuestros propios ojos. Tómese el !empo para verlo mientras conduce.

La SEMILLA de la que Jesús habla es el reino de Dios. Cuando salió el mensaje de AMOR, fue recibido de varias maneras. Algunas personas tenían corazones duros. Algunos lo recibieron bien, pero pronto perdieron el entusiasmo. Otros lo asimilaron, pero el mundo que los rodeaba encubrió las verdades. Aún otros, permi!eron que la semilla brotara y enviara buenas raíces, para que el fruto de la semilla pudiera crecer y prosperar.

Vemos que eso es una realidad hoy, tal como lo fue en la época de Jesús. No todos aceptamos el mensaje de la misma manera. Pero hay una diferencia importante. Hoy NOSOTROS somos los sembradores, tal como lo fue Jesús hace 2000 años. Tenemos la responsabilidad como cris!anos de sembrar las semillas de amor y preocupación de Dios por los demás. Cuando lo hacemos honestamente, los frutos se pueden ver en nuestras vidas. Esos frutos son paz, paciencia, amabilidad, bondad, humildad, etc. (Gal.5: 22-23)

¡Que seamos fieles sembradores del amor y la gracia de Dios con nuestras familias y amigos, para que cuando nuestras vidas estén completas, los frutos sean evidentes y nuestra cosecha sea rica!

Hermana Marlita Henseler

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