Greetings from Sister Marlita /Saludos de Sister Marlita

Some of you may be familiar with Franciscan Richard Rohr. I found this from among his writings recently: “The Gospel is not about being nice; it is about being honest and just, and the world doesn’t like those two things very much. Our job is to learn how to be honest, but with love and respect. Dr. Martin Luther King, Jr. taught us that before we go out to witness for justice, we have to make sure that we can love and respect those with whom we disagree.”


I believe that those two qualities, being honest and just, are both qualities that are o"en missing from the world in general, and from even among us who profess to be Chris!ans, in particular. Somewhere we have too easily fallen into stretching the truth when relating with others, so that we “look better” than we some!mes are. Or in order to “get ahead”, we easily fabricate the truth about ourselves. Respect for ALL persons, no ma#er who they are, demands that we treat them justly. We do not have to have the same opinion about things in order to respect them; but we do need to recognize each one’s dignity and worth as a created by God.


May we examine ourselves this week to see how honest and just we are in word and deed. It is not always easy, but we are called to mirror Jesus, as his followers; Jesus never compromised the truth and always treated others justly.


Sister Marlita Henseler



Alguno de ustedes pueden estar familiarizados con el franciscano Richard Rohr. Encontré esto entre sus escritos recientemente: “El Evangelio no se trata de ser amable; se trata de ser honesto y justo, y al mundo no le gustan mucho esas dos cosas. Nuestro trabajo es aprender a ser honestos, pero con amor y respeto. El Dr. Martin Luther King, Jr. nos enseñó que antes de salir a tes!ficar por la jus!cia, tenemos que asegurarnos de poder amar y respetar a aquellos con quienes no estamos de acuerdo”.


Creo que esas dos cualidades, ser honesto y justo, son cualidades que a menudo faltan en el mundo en general, e incluso entre nosotros que profesamos ser cris!anos, en par!cular. En algún lugar hemos caído fácilmente en es!rar la verdad cuando nos relacionamos con los demás, de modo que “nos vemos mejor” de lo que a veces somos. O para "salir adelante", fácilmente fabricamos la verdad sobre nosotros mismos. El respeto por TODAS las personas, sin importar quiénes sean, exige que las tratemos con jus!cia. No tenemos que tener la misma opinión sobre las cosas para respetarlas; pero tenemos que reconocer la dignidad y el valor de cada uno como creado por Dios.


Podriamos examinarnos a nosotros mismos esta semana para ver cuán honestos y justos somos de palabra y obra. No siempre es fácil, pero estamos llamados a reflejar a Jesús, como sus seguidores; Jesús nunca comprome!ó la verdad y siempre trató otros con jus!cia.


Hermana Marlita Henseler

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