Greetings from Sister Marlita /Saludos de Sister Marlita

Where is the ALLELUIA? Have you ever hear someone ask that question fter we have celebrated Ash Wednesday Mass? There is an answer. And it might just help us in our observing Lent a li#le more profitably.


ALLELUIA means “Praise God!” It is a command and a statement of faith we make often in our hymns and acclama!ons throughout the liturgy—except during Lent. From Ash Wednesday to the Easter Vigil, Alleluia is absent. We are fas!ng from one of our favorite expressions of praise. Alleluia has a joyful sound.


The absence of Alleluia goes back to the 5th century, and it invites us to reflect on the solemnity of Lent. During Lent we are asked to face our need for God, our sinfulness, and we are invited to CONVERSION. So in order to help remind us of a more somber spirit, the Church removes the “Alleluia” from our prayer.


In the Middle Ages, people “buried” the Alleluia. They wrote the word on a plaque or some figure, put it in a box and buried it, only to be resurrected at Easter. I am guessing that children would have enjoyed that custom.


During Lent we have replaced the Alleluia with a different phrase before the Gospel: “Praise to You, Lord Jesus Christ, King of endless glory.” Would that all our Lenten observances would give praise and glory to God? Check the ones you are practicing… Are yours doing so?


Sister Marlita Henseler


¿Dónde está la ALELUIA? ¿Alguna vez has escuchado a alguien hacer esa pregunta después de haber celebrado la Misa del Miércoles de Ceniza? Hay una respuesta. Y podría ayudarnos a observar la Cuaresma de manera un poco más rentable.


ALELUIA significa "¡Alabado sea Dios!" Es un mandamiento y una declaración de fe que hacemos a menudo en nuestros himnos y aclamaciones a lo largo de la liturgia, excepto durante la Cuaresma. Desde el Miércoles de Ceniza hasta la Vigilia Pascual, el Aleluya está ausente. Estamos ayunando de una de nuestras expresiones favoritas de alabanza. Aleluya !ene un sonido alegre.


La ausencia del Aleluya se remonta al siglo V y nos invita a reflexionar sobre la solemnidad de la Cuaresma. Durante la Cuaresma se nos pide que enfrentemos nuestra necesidad de Dios, nuestra pecaminosidad, y se nos invita a la CONVERSIÓN. Entonces, para ayudarnos a recordar un espíritu más sombrío, la Iglesia quita el “Aleluya” de nuestra oración.


En la Edad Media, la gente "enterraba" el Aleluya. Escribieron la palabra en una placa o en alguna figura, la pusieron en una caja y la enterraron, solo para resucitar en Pascua. Supongo que a los niños les habría gustado esa costumbre.


Durante la Cuaresma hemos reemplazado el Aleluya con una frase diferente antes del Evangelio: "Alabado seas, Señor Jesucristo, Rey de la gloria sin fin". ¿Que todas nuestras observancias de Cuaresma alabarían y glorificarían a Dios? Marque los que está prac!cando ... ¿El suyo lo está haciendo?


Hermana Marlita Henseler

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