Greetings from Sister Marlita /Saludos de Sister Marlita

Today, November 1, is the Feast of All Saints. It is a day set aside in the Church to remember all the people who are both recognized officially as “saints”, i.e. “holy persons” and have lived lives of faithfulness to God, and also those whom we have known who believed in God’s love and made loving God central in their own lives. It Includes thousands and thousands of people, so it is worth a grand celebration.


The Church wants us to remember all these holy people, but it also puts them before us as guides on our own way back to God. And to also gives us comfort of knowing that relatives and friends who have died in God’s grace and favor now enjoy the fullness of God’s life and joy.


It is good to remember that not all canonized saints were holy all of their lives, but some had realized the error of their ways, and turned their lives around, knowing God is ALWAYS ready for us to turn back if we will.


We are all called to a life of holiness, not just a privileged few hundred or thousand. We are invited to be saints, to be among the great number in God’s heavenly kingdom one day. We are all made to be God’s children. So let us examine our own lives and see how we are doing. Are we acting like God’s children? Are we speaking with respect and reverence for everyone? Do we realize our own dignity, and give that same attitude to others? And if we have to admit a NO to any of these questions, we can also decide to change that. May we all succeed in being “in that number when the saints go marching in.”


Sister Marlita Henseler


Hoy, 1 de noviembre, es la fiesta de todos los santos. Es un día reservado en la Iglesia para recordar a todas las personas que son reconocidas oficialmente como "santos", es decir, "personas santas" y han vivido vidas de fidelidad a Dios, y también a aquellos a quienes hemos conocido que creyeron en el amor de Dios y han hecho que Dios amoroso sea central en sus propias vidas. eso Incluye miles y miles de personas, por lo que vale la pena una gran celebración.


La Iglesia quiere que recordemos a todos estos santos, pero también los pone delante de nosotros como guías en nuestro propio camino de regreso a Dios. Y también nos da consuelo de saber que los parientes y amigos que han muerto en la gracia y el favor de Dios ahora disfrutan de la plenitud de la vida y la alegría de Dios.


Es bueno recordar que no todos los santos canonizados fueron santos toda su vida, pero se habían dado cuenta del error de sus caminos, y cambiaron sus vidas, sabiendo que Dios siempre está listo para que volviéramos si lo deseamos.


Todos estamos llamados a una vida de san"dad, no sólo a unos pocos cientos o miles privilegiados. Se nos invita a ser santos, a estar entre el gran número en el reino celes"al de Dios algún día. Todos estamos hechos para ser hijos de Dios. Así que examinemos nuestras propias vidas y veamos cómo estamos. ¿Actuamos como los hijos de Dios? ¿Estamos hablando con respeto y reverencia por todos? ¿Nos damos cuenta de nuestra propia dignidad y damos esa misma ac"tud a los demás? Y si tenemos que admi"r un NO a cualquiera de estas preguntas, también podemos decidir cambiar eso. Que todos tengamos éxito en estar "en ese número cuando los santos van a marchar".


Hermana Marlita Henseler

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